Entrevista al Dr. Casal Grau

Ricardo Casal, médico del Corella Ballet: “Para bailar clásico hay que tener claro que el cuerpo va a doler”
Residente de Traumatología en el Hospital de Segovia y médico del Corella Ballet, la formación de Ricardo Casal abarca un amplio abanico cuyos extremos son sus dos grandes pasiones: la medicina y la música. Le apasiona el baile desde que era un niño, y empezó a investigar sobre la anatomía humana con 16 años. Lo demás es una larga e interesante historia.
Lola Ramírez
3/11/08

Ricardo afirma que desde que conoce de cerca lo mucho que cuesta bailar ha cambiado su forma de explorar a los bailarines (Foto: L.R)

Ricardo Casal Grau, médico especializado en traumatología de la danza lleva practicamente toda su vida (32 años), formándose para entender la biomecánica del cuerpo humano y, más concretamente la de las personas que se dedican a la danza. “Primero hice Educación Física, después Fisioterapia y, finalmente Medicina y la especialidad, Traumatología”. Siempre ha compaginado los estudios con el trabajo, y eso es lo que hace ahora, como residente de Traumatología en el Hospital de Segovia, médico de la compañía de Ángel Corella y atendiendo su consulta privada en la colonia de El Viso. Además, Ricardo está preparando el doctorado y aún le queda tiempo para tomar clases de ballet clásico.

¿Y esto del ballet es una aficición tardía?
Empecé a tomar clases de ballet con 26 años, a raíz de ver a tantos bailarines, de relacionarme con ellos. Mi pareja es maestra de ballet y entonces me empezó a gustar tanto tanto el ballet que un día dije, o empiezo ahora o ya no lo hago nunca. Y la verdad es que ha sido un complemento estupendo.

Supongo que ves a tus pacientes bailarines de otra manera.
Pues sí, es otra forma de ver la patología del bailarín; cuando conoces de primera mano lo que hacen no vuelves a explorarles igual.

Con ese historial que tienes, masajista, fisioterapeuta, licenciado en Educación Física, médico traumatólogo y casi, casi bailarín, seguro que tienes muy claro qué medicina preventiva debería practicar todo bailarín que se precie.
Es fundamental ser muy escrupuloso con el calentamiento y también conocer hasta donde puede dar de sí tu cuerpo. No hay que olvidar que los bailarines son artistas y trabajan bajo unos patrones estéticos y por tanto van buscando un resultado estético con un cuerpo que en ocasiones puede no casar con el resultado que están buscando. Y ésta es una fuente grande de patologías.

Quieres decir que hay gente que quiere llegar más allá de los que le permite su cuerpo.
Si, tanto en los estudiantes de ballet como en los profesionales, ambos tienen ese tipo de problemas, van buscando un resultado estético para el que no tienen el cuerpo adecuado; siempre tratan de ir un poco más allá, de buscar unas líneas, un resultado equis, y muchas veces es su cuerpo el que dice, basta.

¿Hay un cuerpo idóneo para bailar?
Pues, hay ciertas condiciones, ciertas líneas biomecánicas, ciertas características de los ligamentos, morfotipos que facilitan mucho el trabajo del ballet; es decir, estaríamos buscando una persona que como eje central tuviera una pelvis que no resulte difícil tener la columna lumbar un poquito rectificada, el culo un poco metido para dentro.

Morfología poco española, vaya.
Claro, el culo respingón no ayuda mucho porque suele coincidir con un ángulo sacro muy pronunciado y eso no ayuda a las líneas del ballet. Luego, lo ideal es que haya una buena laxitud ligamentosa que permita que la cadera tienda a estar bien extendida, que quede muy plano la parte delantera del muslo; es una mezcla entre una cuestión ósea y ligamentos, unas rodillas ligeramente hiperextendidas, que ronden los 15 grados de hiperextensión. Y es muy importante el pie. Lo que los maestros buscan es una mezcla entre estética y estática; al final, estas características se dan en el pie cavo y casi todos los bailarines que llegan a algo tienen un pie ligeramente cavo.

Decías antes que el calentamiento es muy importante para evitar que el bailarín se lesione.
Si, si bien la clase de ballet incluye un programa de calentamiento, cuando comienzas la clase el cuerpo debe estar ya caliente, y esto no significa haber estirado mucho o ir cubierto de ropa de manera que sientas calor en el cuerpo, sino que hayas hecho algún ejercicio como una pequeña carrera, que facilite el que esté llegando la sangre necesaria a los tejidos y que las articulaciones estén lubricadas y calientes, que es la situación ideal para comenzar a bailar.

¿Tú lo haces?
Siempre que puedo, pero si no lo hago sé que estoy haciéndolo mal, que es fundamental también, porque hay que empezar por saberlo. Yo cuando no hago este trabajo previo de calentamiento, estoy pensando que voy tarde, que no tengo tiempo, pero los chicos llegan con tiempo suficiente para calentar, no tienen ninguna excusa. Yo llego de operar o de ver a un paciente o de lo que sea, ellos no.

¿Qué lesiones son más frecuentes en el bailarín?
Lo más habitual son las lesiones de sobrecarga, como la periostitis, la tendinitis y sobre todo la entesitis que es una inflamación justo donde el tendón encuentra el hueso. Esa es una lesión muy frecuente en los bailarines. Las lesiones por sobrecarga en principio son cosas leves y frecuentes, y luego está la lesión digamos ya traumática que es por un mal movimiento, por un mal gesto y suelen ser distensiones, esguinces y se pueden sufrir con mucha frecuencia también. Además son muy frecuentes las artritis traumáticas, en concreto la artritis del primer dedo que es la del dedo gordo, por donde flexionas para hacer la media punta con el dedo gordo, esa articulacion se inflama con una prevalencia casi constante entre las bailarinas.

¿No habría que llevar algún tipo de cuidado después de la clase de ballet?
Si, quizás todos los bailarines que saben que tienen una tendencia a la sobrecarga o a la inflamación de ciertas estructuras, tras el trabajo debieran de tener cierto cuidado con ellos, nosotros nos encargamos de que vayan con vendajes funcionales y de tomar medidas para que eso tienda a no ocurrir y luego después del trabajo poner frío, darles sus cuidados, en una palabra adelantarte poniendo ultrasonido.

¿En general las compañías de danza tienen en cuenta esta realidad?
No, no hay conciencia general de los cuidados que necesita el bailarín y que hay problemas que conviene atajar antes de que aparezcan, que hay que cuidar en el día a día y convivir con ellas. Hay que entender que los presupuestos de las compañías de danza son limitados, a menudo hay que recortar y muchas veces se recorta de eso.

¿En Estados Unidos es igual…?
Yo solamente conozco el sistema de funcionamiento del American Ballet en donde se funciona de una forma parecida a la que estamos llevando aquí en la compañía de Corella. Tienen un médico que es el médico consultor y que está para supervisar los problemas que puedan surgir y encargarse de las cosas más graves y luego tienen un fisioterapeuta y un masajista, la gente tiene a su disposición unos ciertos cuidados del día a día.

¿Esa atención médica la cubre la compañía o se la costea el bailarín?
Hay una parte, lo que forma parte de su trabajo que sí la tienen costeada, el cuidado día a día del que se encarga el fisioterapeuta va a cargo de la empresa; luego si el bailarín se quiere dar un masaje se lo costea él mismo. Yo creo que es muy lógico y además ventajoso desde el punto de vista de la compañía, porque te ahorras bajas, el que los bailarines se sientan atendidos y se sienten a gusto.

¿Llevas tú solo todo el servicio médico de la compañía?
Tengo un terapeuta que está a pie de pista, con el que estoy en contacto permanente, y que es mis ojos en el día a día de la compañía, durante el tiempo que tengo que atender mi trabajo como cirujano, o en la consulta. Yo me encargo de supervisar a los bailarines a su entrada a la compañía y cuando necesitan consultar cualquier cosa; diagnosticarlos y supervisar su tratamiento, de las relaciones de la compañía con la mutua de accidentes laborales en aspectos médicos, de que los suministros de material médico estén al día y disponibles, y, en definitiva de estar ahí siempre, por si hay una consulta, una urgencia que resolver o una decisión que tomar.

¿Cómo os conocisteis Ángel y tú?
Nos conocimos en una ocasión que él estaba en Madrid de gira y se lesionó. Una de las chicas que tomaba clases de ballet en el mismo estudio que yo, trabaja en una de las tiendas de Ángel y cuando éste se lesionó ella que sabía que yo trabajaba como fisioterapeuta (todavía no había terminado Medicina) le sugirió que me llamara. Me llamaron en aquella ocasión y le traté varias veces. Yo creo que quedó muy contento y a partir de ahí surgió una relación de amistad. La verdad es que nos llevamos muy bien y para mí es un placer trabajar con él.

Eso mismo le he oido a muchas de las personas que trabajan con él.
Es que aparte de ser uno de los mejores bailarines del mundo y de poner la piel de gallina a todo el que le ve bailar, descubres su caracter de gran artista cuando estás cerca de él. Recuerdo en una representación de Who cares? que yo estaba entre cajas y de repente me llegó de golpe toda la energía que hay que poner para marcar la diferencia, eso que hay que tener que no es sólo técnica, que no es sólo un gesto, es un conjunto. Eso yo lo descubrí en ese momento y me di cuenta de que es un artista fuera de serie.

Me dijiste antes que tu pareja es maestra de danza, ¿no?
Si, es maestra de ballet y fue solista con Víctor Ullate.

O sea todo tu mundo gira en torno a la danza
Si, la verdad es que mi pasión por la medicina, mi pasión por la música y mi pasión por la danza confluyen todas en mi trabajo y la verdad es que es un gozada.

Julio Bocca ha bailado muchas veces lesionado y, supongo que habrá otros bailarines que lo también lo hacen ¿Qué se necesita para salir a bailar cuando el dolor te está aplastando?
Hay gente que sólo necesita que le digas que por salir a bailar no va a empeorar, que no pasa nada. Mira, por ejemplo, tienes un aplastamiento vertebral que es una lesión estable, no es una lesión que vaya a empeorar porque hagas alguna cosa, ahora sí, te duele de narices. Bueno pues hay bailarines que lo único que necesitan es que tú les digas, no te va a pasar nada si bailas, sólo te va a doler. Pues ala, salen y lo dan todo.

Al otro lado habrá gente que le duele la uña del pie y no sale a bailar.
Pues sí, hay bailarines de todo tipo. Hay algo que Ángel y yo hemos comentado muchas veces y es que para bailar ballet clásico hay que tener muy claro que el cuerpo te va a doler y eso no quiere decir que tengas que parar. Si estás aprendiendo, si eres amateur puedes hacerlo, pero si eres profesional has de asumir que el cuerpo te va a doler seguro.

El doctor Casal en una de las salas de su consulta privada (Foto: L.R.)
Cuando una lesión se produce durante un espectáculo debe ser difícil decidir, ¿no?
Sí, desde nuestro punto de vista hay una diferenciación clara. Cuando te enfrentas con una lesión aguda en el escenario hay que tomar deecisiones y rápidas. Desde mi punto de vista la decisión no es cuántas ganas tenga el chico o la chica de salir otra vez, que esa la das por supuesta, entonces tú lo que realmente determinas es, si sale otra vez qué perjuicio va a haber.Y eso es lo que valoras. ¿Esta lesión es estable o no lo es? ¿Podría estar fracturado o con toda seguridad no lo está?. Lo que se hace en ese momento ya es otra historia, a lo mejor pones frío, si es anestesiable lo puedes anestesiar, si tiene interés que pueda salir vendado se venda, pero lo primero es valorar el pronóstico.

¿Te ha pasado alguna vez con alguien que le recomiendes que no salga y salga?
Si, me ha pasado, y se cayó al suelo, era una rotura fibrilar y al seguir bailando se rompió más. También es verdad que ha habido gente que le he dicho que no saliera, ha salido y no le ha pasado nada.

En ese sentido, los principales deberían tener siempre un segundo cast.
Lo tienen, pero conozco casos, no voy a decir quién, que no los tiene. Es un riesgo tremendo, vamos yo he sido consciente de que bailaban en la cuerda floja más de una vez, pero bueno, asumen el riesgo y ya está.

Una caída inevitable

La vida profesional de un bailarín es relativamente corta. ¿Que ocurre cuando llega ese momento?
Ocurren dos cosas, una desde el punto de vista físico y otra desde el punto de vista psicológico o madurativo. Desde el punto de vista físico la palabra es deshidratación, o sea, con la edad nos deshidratamos, no se trata de beber más agua, con la edad los tejidos se deshidratan inevitablemente y las estructuras fibrosas se hacen menos elásticas, la reserva funcional disminuye y se tolera menos las agresiones al tejido y el ballet es una agresión constante, entonces si se pierde laxitud en las estructuras ligamentosas se pierde elasticidad en el músculo…

Y se pierde, perdona que te interrumpa, por más que lo hayas estado trabajando.
Sí, es una caída inevitable, uno puede trabajar porque ese proceso sea más lento o por mantener las condiciones pero uno está luchando contra algo que es inexorable, inexorablemente vamos a ir deshidratando los ligamentos van a ir perdiendo elasticidad, las articulaciones van a , sobre todo las más móviles, como cadera, hombros, van a ir perdiendo rango articular y eso va a ser inevitable.

Hay que estar muy preparado.
Sí.

¿Y lo están?
No. Pasados los treintaypocos años, sobre todo los chicos, comienzan a perder flexibilidad muscular, y los tejidos reducen la tolerancia a las agresiones. Si además no lo trabajan arduamente ocurre un fenomeno que lo vemos frecuentemente en los bailarines y las bailarinas y es que la cabeza va por un lado y el cuerpo va por otro. ¿Qué es lo que ocurre? Pues, sale al escenario un bailarín y hace un gran jeté por ejemplo, eso quiere decir que abre sus piernas a 180 grados, o mejor dicho, su cabeza se ve a sí mismo abriendo las piernas 180 grados, pero la realidad es que su cuerpo se queda a 165 o 170. Pero como su cabeza sigue viendo los 180, trata de llegar ahí y entonces, esa posición de las piernas que hace cinco años era una cosa normal para su cuerpo ahora resulta una agresión tremenda para ese mismo cuerpo. Y eso es frecuentísimo, eso es una de las cosas que yo he visto muchas veces con muchos bailarines que les ocurre.

Y poco puedes hacer.
Puedes recomendar trabaja más, no dejes de cuidarte, come bien, si no comes bien no vas a estar igual de elástico, no tomes cualquier tratamiento que te pongan por ahí, pregúntame antes. Hay muchos antibióticos que reducen la elasticidad.

Alcohol, tabaco, todo ese tipo de cosas…
Ahí están y dan muchos problemas. El tabaco cambia sustancialmente la resistencia aeróbica, sobre todo en el día a día, hace disminuir la reserva funcional. Y el alcohol tiene efectos negativos sobre la hidratación. Con 20 años un chico bebe y al día siguiente es posible que siga igual de elástico, pero con 28 al día siguiente de beber las celulas de tu cuerpo están más deshidratadas y por tanto reduces la elasticidad.

¿Y la alimentación? ¿En qué medida influye?
La alimentación influye en un mejor o peor rendimiento físico, sin duda. También es muy delicado el tema del peso corporal, que necesariamente tiene que ser especialmente bajo, tanto para el rendimiento, como para la prevención de lesiones. Respecto al grado de delgadez y en especial de las chicas, es cierto que se mueven en índices de masa corporal muy bajos, al igual que todas las deportistas de alto nivel, peroque sin embargo, no sufren ningún estado patológico por ello, aparte de que prestamos especial atención a cualquier conducta rara que haga sospechar algún tr astorno de la conducta alimentaria.

¿Qué debe comer un bailarín?
Básicamente es una dieta de alto rendimiento. Una proporción muy grande de hidratos de carbono, arroces, patatas, pasta…

Todo lo que tiene fama de engordar.
Y que es falso. Los hidratos son buenísimos y no tienen por qué engordar. Una cosa es comer pasta y otra cosa es comerla con salsa boloñesa; lo que engorda es el exceso de calorías, eso es algo indiscutible.

Una vez que la carrera ha terminado y te tienes que dedicar a otra cosa, ¿qué pasa con ese cuerpo que ha estado acostumbrado a hacer tanto ejercicio y de tan alto nivel?
Si tenía condicciones para hacer lo que hacía probablemente el desgaste haya sido mucho menor, y si no las tenía, pues habrá sido mayor. Lo que sufre en este negocio sobre todo son las superficies articulares y al final eso lo que significa es que el tejido que menos se maltrata es el que trabaja mecanicamente de unaforma correcta. Entonces, bailarines los tienes de todas las clases, el que tiene el cuerpo estupendo parahacer ballet hasta el que le encanta, pero no tiene condicciones, éste último se está machacando y el tiempo le va a pasar factura.

Traumatología de la danza
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